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No te puedes perder este libro, porque no solo esta pensado para progenitores, sino que cualquier persona puede aclarar muchas de sus dudas.
Conocimiento y consejos sobre sexualidad, relaciones y bienestar.
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Con la preventa de tres libros a la vuelta de la esquina, toca hablar de lo que pocas veces se dice en voz alta: vivir de los libros es tan difícil como escribirlos. Solo que lo primero no se enseña en ningún taller, máster ni carrera de letras. Nadie te prepara para eso. Después de meses —o años— de vaciarte en una obra, llega el momento de publicarla… y entonces empieza la cuesta arriba. Tienes que ganarte cada euro como si vendieras enciclopedias a puerta fría. En un mercado que idolatra al autor romántico pero penaliza al profesional que quiere vivir de su trabajo, el escritor suele ser el último en cobrar, y el primero en desaparecer del reparto.
No, no es tristeza. Es cansancio. Cansancio de editoriales que prometen mucho y cumplen poco. De contratos enrevesados que siempre juegan en tu contra. De esa autopublicación que nos venden como libertad creativa, pero que en realidad es una selva: si no sabes de marketing, logística, fiscalidad y promoción… no existes. Y cuando por fin vendes, te topas con otra barrera: una ley que te impide aplicar un simple 10% de descuento si no lo haces “en el contexto correcto”. Como si escribir fuera un hobby regulado por decreto. Como si el libro fuera sagrado… menos cuando se trata de pagar al que lo escribe.