Visitas: 0
2025 ha sido uno de esos años que no se miden por lo que se ve hacia fuera, sino por todo lo que se sostiene por dentro. No ha sido un año fácil, ni especialmente amable, pero sí profundamente honesto. Un año de seguir escribiendo, pensando y hablando de sexualidad incluso cuando hacerlo parecía ir a contracorriente, cuando el cansancio pesaba más que la motivación y cuando el silencio parecía una opción más cómoda.
Mirando atrás, este año confirma algo que ya intuía: educar en sexualidad no es solo compartir información, es asumir una responsabilidad. Es incomodar, cuestionar, desmontar mitos y, muchas veces, pagar el precio de no encajar. Aun así, #NoSeTodoDeSexualidad ha seguido adelante, no por inercia, sino por la convicción de que callar nunca ha sido una forma de cuidar.