QUÉ SIGNIFICA SER PERSONA ALIADA

QUÉ SIGNIFICA SER PERSONA ALIADA

Visitas: 5

Decir “yo respeto a todo el mundo” no convierte automáticamente a nadie en una persona aliada. En una sociedad donde todavía existen burlas, rechazo y discriminación hacia el colectivo LGTBIQ+, apoyar de verdad implica mucho más que mantener una postura aparentemente neutral. A veces, el problema no está en el odio visible, sino en el silencio cómodo, en las bromas normalizadas o en la falta de implicación cuando otras personas sufren violencia o exclusión.

Hablar de personas aliadas es hablar de responsabilidad social, empatía y compromiso cotidiano. No se trata de ocupar espacios que no corresponden ni de buscar reconocimiento público, sino de entender cómo determinadas actitudes pueden contribuir a crear entornos más seguros y respetuosos. Porque apoyar al colectivo LGTBIQ+ no es una etiqueta decorativa: es una forma concreta de relacionarse con los demás.

Leer más

LA ORIENTACIÓN SEXUAL NO SE ELIGE

LA ORIENTACIÓN SEXUAL NO SE ELIGE

Visitas: 0

Hay quien todavía cree que la orientación sexual se elige, como si el deseo fuera un interruptor que pudiéramos encender o apagar a conveniencia. Pero la realidad es que nadie se sienta un día y decide a quién amar o quién le atrae. La orientación sexual no se escoge, se descubre. Se vive, a veces con curiosidad y libertad, otras con miedo y culpa, especialmente en una sociedad que sigue midiendo las vidas por su cercanía a la norma.

Acompañar a alguien en ese proceso de descubrimiento es un acto de amor y de humildad. Significa renunciar a juzgar, a corregir o a interpretar desde nuestras creencias, para abrir espacio a lo que la otra persona siente y necesita expresar. Porque vivir una identidad diversa en un entorno que todavía impone etiquetas y silencios no es sencillo. Por eso, quienes acompañamos —como madres, padres, educadores o terapeutas— tenemos la oportunidad de convertirnos en refugio, en lugar de presión.

Hay quien todavía cree que la orientación sexual se elige, como si el deseo fuera un interruptor que pudiéramos encender o apagar a conveniencia. Pero la realidad es que nadie se sienta un día y decide a quién amar o quién le atrae. La orientación sexual no se escoge, se descubre. Se vive, a veces con curiosidad y libertad, otras con miedo y culpa, especialmente en una sociedad que sigue midiendo las vidas por su cercanía a la norma.

Acompañar a alguien en ese proceso de descubrimiento es un acto de amor y de humildad. Significa renunciar a juzgar, a corregir o a interpretar desde nuestras creencias, para abrir espacio a lo que la otra persona siente y necesita expresar. Porque vivir una identidad diversa en un entorno que todavía impone etiquetas y silencios no es sencillo. Por eso, quienes acompañamos —como madres, padres, educadores o terapeutas— tenemos la oportunidad de convertirnos en refugio, en lugar de presión.

Leer más

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad